jueves, 5 de mayo de 2011

¿Sabeis lo peor de todo? Que me ilusione. Sabía que no debía y que sólo me haría seguir pasándolo mal, pero fue inevitable. Si, estuve con él el domingo. Todo empezó de manera extraña, y creo que termino siendolo más. Si, le hable yo pero para una cosa en concreta. Ni tan siquiera le pregunte como estaba, ni nada. Fui al grano, directa. Al terminar me despedí de él diciendole que no quería nada más y que me iba. Me gustaría haber visto mi cara en el momento en que fui decidida a cerrar su ventana de conversación, y me encontré con una pregunta. Una pregunta que no me esperaba para nada, y menos viniendo de él. "¿Te apetece ir al cine?". Con solo cinco palabras consiguió que se me encogiera el corazón de nuevo. Después de haberme dicho, aquel día, que lo de quedar solos no era normal y que no ocurriría. Me lo pensé bastante. Mi cabeza comenzó a maquinar las razones que le habrían llevado a hacer eso, a valorar su sinceridad y a dar vueltas a todo como una imbécil. Y quede con él, si, diez y cuarto en la puerta de mi casa. Me prometí a mi misma ir de la mejor amiga y convertir la sonrisa en algo permanente en mi cara, mientras él me mirase. Pero no me hizo falta dejarlo en una promesa, me sentí cómoda y sonreí de verdad. Poder hablar con alguien sin miedo a que de mi boca saliese algo que la otra persona no entendería por que no se lo había comentado, era raro. Lo echaba de menos. Tuve la buena/mala suerte de que la sesión a la que pensábamos ir había agotado las entradas. Fue él quien me dijo de esperar dos horas a la siguiente, por mi, la verdad, habríamos vuelto a casa. Conversaciones interminables, risas, bromas, juegos, miradas...Incluso un par de cosas que me hicieron pensar que le acosaban los celos. Su comportamiento fue mejor de lo que me esperaba. Tanto incluso que hubiera preferido que no fuera así, hubiera dado lo que fuera por que estuviese más distante, más lejano. Pero fue lo que hubo.
Ayer el destino quiso que nos volviéramos a cruzar. Pero no se si fue la forma o el día, pero no se comporto igual. No se comporto mal pero estaba más lejano y seco, estaba como hubiera preferido que estuviese el domingo. Pero después de ese día, no me tome bien el verle y que ahora se comportase así.
¿Y sabéis que? Que reconozco que me volví a ilusionar como una niña tonta en que aun pudiera seguir enamorado de mí y que me echase de menos. Pero sobre todo me ilusione en saber que parecía que quería seguir aquí y que también él me necesitaba en su vida. Pero después de ayer vuelvo a tener la misma sensacional de que no es así, y de que mi cabeza y mi corazón me juegan malas pasadas.

3 comentarios:

desentonada dijo...

Tal vez te suene algo típico, pero me encanta tu blog, es sorprende la forma en la que escribes...Consigues enganchar.Y en cierta parte te entiendo, he leído todas tus entradas y yo he pasado por algo similar, pero mi historia tiene ya su punto final...
¡un beso!

Cristina dijo...

Ay que ver como te entiendo... Es que no hacen cosas normales, yo cada día entiendo menos su comportamiento... y la verdad que hay veces que es mejor cortar las cosas de raíz, aunque si te soy sincera, yo tampoco lo he conseguido.....
Seguiré leyéndote =D

Un besazoooo

Tana dijo...

Desentonada: Muchisimas gracias, de verdad. Siempre es bonito escuchar algo así, aunque sea con este tipo de entradas. Gracias, un beso!

Cristina: Yo creo que es que soy algo masoca xD. Ánimo, nos llevara lo suyo pero conseguiremos desatarnos de esto, quiero ser optimista y creer en ello. Muchisimas gracias, un beso!